El Ibovespa sufrió su mayor caída porcentual desde diciembre de 2025, cerrando la sesión del martes con pérdidas del 3,28%, ubicándose en los 183.104,87 puntos. El movimiento fue desencadenado por una ola de aversión al riesgo que barrió los mercados globales en respuesta a la escalada del conflicto en Medio Oriente, que entró en su cuarto día sin señales de desescalada.
En su mínimo intradía, el principal índice bursátil brasileño llegó a tocar los 180.518,33 puntos, antes de una recuperación parcial al final de la sesión. En su máximo, el Ibovespa había alcanzado los 189.602,38 puntos durante las primeras horas de negociación. El volumen financiero fue expresivo, sumando R$ 46.800 millones — muy por encima del promedio diario del año, que se sitúa en R$ 34.600 millones —, evidenciando la intensidad de la liquidación de posiciones por parte de inversores institucionales y extranjeros.
A pesar de la fuerte corrección, el Ibovespa aún acumula una valorización del 13,64% en 2026, habiendo superado momentáneamente la marca de 192 mil puntos en su tope anual registrado en febrero. La caída, por lo tanto, es vista por los analistas más como una realización de ganancias amplificada por el escenario externo que como un cambio de tendencia.
El dólar comercial acompañó el movimiento de fuga hacia activos seguros, cerrando con alza del 1,91%, cotizado a R$ 5,2639. Incluso con la valorización del día, la moneda estadounidense aún acumula una caída del 4,10% en el año, reflejando el diferencial de tasas favorable al real y el flujo positivo de inversiones extranjeras hacia el mercado brasileño en los primeros meses de 2026.
Otávio Araújo, analista de Zero Markets Brasil, explicó que "lo que estamos viendo es un movimiento clásico de fuga hacia activos considerados más seguros", refiriéndose a la migración de capital de mercados emergentes hacia bonos del Tesoro estadounidense y oro. El petróleo Brent, referencia internacional, cerró con alza del 4,7%, acumulando ganancias de más del 11% en dos días, influenciado por las amenazas iraníes de atacar navíos en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente el 20% del comercio global de petróleo.
En el escenario doméstico, el impacto del estrés externo se suma a las incertidumbres sobre la conducción de la política fiscal por parte del gobierno. Datos recientes del Boletín Focus mostraron que las proyecciones de inflación para 2026 saltaron al 4,1%, presionadas por el alza del dólar y por el aumento de los precios de combustibles derivados del petróleo. La expectativa para la tasa Selic al cierre del año fue revisada del 12% al 12,25%, incorporando la posibilidad de que el Banco Central adopte un ritmo más cauteloso en los recortes de tasas ante el escenario externo adverso.
Operadores del mercado alertan que la volatilidad debe permanecer elevada en los próximos días mientras no haya claridad sobre los desdoblamientos del conflicto en Medio Oriente y sus impactos sobre las cadenas globales de suministro de energía.